¿TRASVASE? ¿QUE TRASVASE?
viernes, 16 de mayo de 2008 11:44
Hace poco tiempo, y desde éste mismo espacio, en una reflexión que titulaba “El arte del circunloquio”, repasaba yo, con ironía, la serie de extrañas maniobras lingüísticas con que el Gobierno y sus medios afines se referían a esa “cosa” de llevar agua a Barcelona, para evitar llamarlo por su nombre, “trasvase”.
A los pocos días, tuve conocimiento través de los medios, de otra curiosa perífrasis con que los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón se habían referido al asunto: “Aportación hídrica puntual entre cuencas de la misma demarcación”. Realmente ésta versión era estupenda, y le sirvió a D. Marcelino Iglesias, para intentar, salvar la cara ante la situación.
Ha pasado algún tiempo, y ahora conocemos que el Gobierno aragonés llevará al Constitucional el decreto que autorizó el trasvase a Barcelona. Pero, de nuevo los Servicios Jurídicos, muy hábilmente, proporcionan al Gobierno aragonés una vía para salvar la comprometida posición política en que queda con ésta reclamación. Como no pueden reconocer que la obra que autorizaron sea un trasvase y a la vez recurrirla, echan mano a un recoveco legal y dicen que la recurren contemplando una “posible compra-venta de agua”. Fantástico señores, la maniobra semántico-legal es perfecta, si no fuera por un pequeño detalle: los ciudadanos de a pié no somos tontos del todo, y sabemos leer entre líneas, aunque las “líneas” nos las quieran Vds. retorcer con sus extrañas maniobras.
Por cierto que las lluvias son muy bienvenidas en toda España, pero me imagino que el Sr. Iglesias, en el caso de que sea creyente, le habrá llevado un cirio gordísimo a su ilustre vecina la Virgen del Pilar, por proporcionarle este enorme respiro político.
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