"Quisiera ser como un reloj de sol, que solo marca las horas de luz"
Reconozco que oyendo al Sr. Blanco, hablar de “conjuras exteriores”, se me han quitado bastantes años de encima. Hacía tantísimo tiempo que ya no lo recordaba, pero ante esa (bastante infantil), forma de atribuir conspiraciones a los demás para intentar quitar hierro a nuestras propias carencias, algún pequeño resorte de mi memoria se puso en marcha, y me dije: “esto me recuerda algo”, vamos, esa sensación que nuestros vecinos franceses llaman “déjà vu”.
Y vinieron a mi mente aquellos tristes y olvidables tiempos en que se nos hablaba de la famosa “conjura judeo-masónica”, que en realidad no sabíamos muy bien que quería decir, pero que, indiscutiblemente, era algo malo para nuestro país, fraguado por malvadas fuerzas exteriores, que, envidiosas de nuestro buen hacer, intentaban atacarnos de mala manera.
Reconozco Sr. Blanco que la situación es como para poner paranoico a cualquiera, pero deberíamos evitar declaraciones que lo único que conseguirán será que “por ahí fuera”, nos consideren un poco simples.