LA GRANDEZA DE LA DEMOCRACIA
02/08/2008
Hoy, día 2 de Agosto del 2008, se ha producido la puesta en libertad de uno de los terroristas de ETA más sanguinarios. Un hecho que no creo que deje indiferente a nadie.
Éste asunto ha hecho “correr ríos de tinta”, y creo que es ocioso, por obvio, incidir sobre la inmensa repugnancia que a todos los ciudadanos de bien nos produce ver en libertad a un personaje de éstas características, que, sin el menor signo de arrepentimiento por el dolor causado, va a residir, sin que nadie al parecer haya podido evitarlo, cerca de varias víctimas de ETA, que tendrán que tragarse el dolor y la indignación cuando se crucen con él como si tal cosa.
Pero hoy, cuando parece que el sol luce menos, yo he querido ver en esa imagen del terrorista saliendo de la cárcel, algo positivo. La presencia de numerosos guardias civiles protegiendo la seguridad del asesino de tantos compañeros suyos, me ha parecido impresionante.
Esa es la gran diferencia y la inmensa superioridad moral del Estado de Derecho sobre aquellos que, llenos de odio y fanatismo, solo entienden el lenguaje infinitamente cobarde, del asesinato y la violencia.